Apple muestra su cara mas corporativa luego del problema con iMessage


Comenzábamos la semana con una noticia inesperada: Apple lanzaba una herramienta para desvincular iMessage. La razón detrás de ello era que los usuarios que abandonaban iOS y cambiaban su iPhone por otro smartphone, dejaban de recibir los mensajes provenientes de un dispositivo con iOS en sus nuevos terminales.

Es decir, si un propietario de iPhone que utilizase iMessage se pasaba a otra plataforma, los mensajes enviados desde un dispositivo iOS seguirían mandándose a su cuenta de iMessage. Una cuenta a la que ya no tendría acceso, con la evidente pérdida de los mensajes. Lo lógico sería que esos mensajes se mandaran como SMS al nuevo terminal, pero eso no sucede.

iMessage mejoraba cada año pero sin arreglar el problema

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Este fallo en el sistema de mensajería de Apple habría estado presente desde su presentación en 2011 junto a iOS 5. Con el paso del tiempo, Apple ha ido añadiendo funcionalidades para aumentar su valor de cara a los usuarios. El pasado junio, la compañía de Cupertino mejoraba la gestión de grupos y adoptaba características de otras plataformas de mensajería instantánea como Snapchat o Whatsapp. Mejoras que a pesar de ser interesantes, no terminan de convencer a todo el mundo.

Pero mientras iMessage crecía con cada iteración del sistema operativo móvil, el secuestro de los SMS seguía sin corregirse. En mayo de este año Manuls nos contaba cómo una antigua usuaria de iOS, Adrienne Moore, demandaba a Apple porque había dejado de recibir mensajes en su nuevo smartphone. Moore había cambiado su iPhone 4 por un Samsung Galaxy S5 y se había dado cuenta de que los mensajes que le mandaban sus contactos con iPhone nunca le llegaban.

A los pocos días, Apple reconocía el error y anunciaba una actualización que corregiría el problema. Aunque era conocido desde hace tiempo, la compañía no pareció reaccionar hasta que se inició el proceso judicial. Ahora sabemos gracias a Reuters que esta demanda ha sido admitida a trámite por la juez Koh, la misma que se encargó del caso de la demanda contra Samsung.

De la bandera pirata a gigante del establishment

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Apple nunca ha ocultado su desprecio por las normas establecidas y por el establishment. Desde sus inicios con Jobs al frente, pusieron su punto de mira en IBM, el gigante azul que amenazaba con dar el salto desde la ficción a la realidad y convertirse en Gran Hermano. También es famosa la anécdota de la bandera pirata que un miembro del equipo colgó en el edificio del equipo del Mac.

Apple siempre ha estado orgullosa de ser una compañía rebelde. Una que va contracorriente cuya constante es la entrega de productos con una experiencia de usuario excelente. Bajo esta óptica, no entra en la cabeza que episodios como este ocurran en una compañía con esta filosofía.

Tal como recogen los papeles del juzgado de California, los abogados de Apple declararon:

Apple se toma la satisfacción del cliente muy en serio, pero la ley no proporciona un remedio cuando, como se da aquí, la tecnología simplemente no funciona como cree la demandante que debería. Es inaceptable que un cliente que abandona sus productos tenga que caer en la cuenta de esto. No es propio de una compañía que presume de experiencia de usuario. La realidad es que Apple ha dejado de ser esa compañía enfocada en un nicho muy concreto.

Los resultados financieros del último trimestre demuestran que están consiguiendo su objetivo: tocar y mejorar la vida de millones de personas. Pero capítulos como este nos demuestran que ha crecido tanto que ahora se permite los vicios de una gran corporación. Conforme Apple siga creciendo, esos problemas que antes pasaban desapercibidos ahora tienen el potencial de afectar a miles de personas en todo el mundo. Algo que deben cuidar a toda costa.

Vía: Applesfera

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