Como funciona el Apple Watch en el día a día de una persona normal 


Desde que tengo el Apple Watch me han hecho docenas de veces “la pregunta”: ¿para qué sirve? Quien pronuncia estas palabras quiere saber con rapidez si merece la pena abrir su castigada cartera y conectar otro dispositivo más en otro cargador a la hora de dormir.
Cuando he dado mi respuesta, he visto reacciones de todo tipo. Desde personas que se sorprendían con un “¿En serio? Déjame ver eso” a gestos de indiferencia y pérdida de interés. Lo normal en un producto que apenas ha llegado a las muñecas de los usuarios. No todo el mundo va a valorar de la misma manera lo que ofrece. 
El Apple Watch va a significar cosas diferentes para distintas personas. De la misma manera que cada uno utilizamos el iPhone de una forma concreta, gracias a las miles de apps y servicios que podemos encontrar en él. Por eso, no podemos exigir al reloj de Apple que atraiga a todo el mundo. Al menos, no por el momento.
Teniendo esto en cuenta y tras más de mes y medio utilizando el Apple Watch, no encuentro una razón única que me anime a ponérmelo en la muñeca todos los días. Hay muchas de ellas.
Un diseño atractivo

  
La idea de llevar algo en la muñeca se siente natural. Tienes que convencer a la gente de que es tan increíble que quiera llevarlo puesto – Tim Cook.
A estas palabras añadiría que un dispositivo wearable, al ser más visible que un smartphone, debe ser una expresión de nosotros mismos. Debe conectar con el usuario de la misma forma que unos vaqueros, una chaqueta, un bolso o una gorra lo hacen. Es moda y como tal debe ser atractivo.

  

En mi opinión, el diseño externo del Apple Watch consigue su objetivo en este punto. Sus líneas redondeadas y suaves junto con una correa que parece que no está ahí (al menos en el modelo de fluoroelastómero) hacen que te olvides de que llevas algo en la muñeca. Excepto cuando la giras y su pantalla se ilumina para recibirte.
La tecnología wearable debería ser así, invisible al usuario y aparecer cuando se le necesita. Interactuar un puñado de segundos y olvidarte de ella de nuevo. Aparecer cuando puede ser útil y desaparecer de forma inmediata cuando no. El Apple Watch cumple con esta promesa implícita en un wearable y de entrada nos anima a llevarlo puesto, que no es poco.
Cómo mantener enganchado al usuario

  

Actividad El año pasado me regalaron una pulsera Fitbit por mi cumpleaños que estuve usando cada día durante 6 meses. En cuanto llegaron las vacaciones y me fui a la playa, me la quité y la dejé en la mesita de noche para no volver a ponérmela jamás. Creo que una de las razones fue que nunca sabías “qué pensaba” esta pulsera de ti. Y desde luego que la app para iPhone no ayudaba.

No podías interactuar con ella. No tenía pantalla, salvo 5 lucecitas LED que apenas daban información. Simplemente, estaba ahí. Desaparecía pero no aparecía cuando lo necesitabas. Puede que esta sea la razón por la que los primeros wearables son abandonados a los 6 meses. En mi caso se cumplió la predicción: de febrero a agosto, medio año.
No es justo comparar la pulsera Fitbit, con sus reducidas posibilidades, con un Apple Watch. Pero es la única referencia que tengo. Hay un aspecto de este dispositivo que podría hacer que lo llevemos pasados la barrera de los 6 meses.

  

El Apple Watch invita a que te lo pongas todos los días
Cuando miras la app de actividad en tu iPhone y ves ese calendario de actividad con sus anillos, te sientes orgulloso de verlos más o menos completos. Aún no me he dejado el reloj olvidado en la mesita de noche como les ha sucedido a otros, pero puedo imaginarme la decepción de ver un hueco en este calendario. Llámalo competitividad u obsesión, pero es una de esas cosas que comprendes cuando utilizas el Apple Watch durante unas semanas.
En mi caso, llevo cuatro meses viviendo en Canadá y se ha convertido en una de las épocas de mi vida que más deporte estoy haciendo. 40 kilómetros en bici de montaña todas las semanas es todo un mundo para alguien que hasta hace poco no hacía nada de deporte. Cero. Además de las excursiones que hago por los caminos del valle cada pocos días.
Por eso, creo que el Apple Watch mantendrá el interés por llevar un dispositivo wearable encima. Va más allá de contar pasos o los kilómetros que haces corriendo, te los agrupa y muestra de una manera que es útil al usuario. Te envía avisos cuando estás más de una hora sentado para que te pongas de pie. Hace resúmenes semanales de tu actividad física. Y te premia con medallas cuando superas tus expectativas.
El Apple Watch en el día a día

  

El Apple Watch es como un asistente personal en tu muñeca

Cuando leí los primeros análisis del Apple Watch, hubo un tema que se repetía en algunos casos. El Apple Watch te desenganchaba de tu iPhone. Me parecía absurdo mencionar esto como algo positivo. ¿Para qué iba a querer estar alejado de mi teléfono?
Es algo de lo que no te das cuenta, pero al final acaba sucediendo. Antes llevaba el iPhone siempre encima o estaba al alcance de mi mano cuando estaba trabajando delante del ordenador o viendo la tele. Ahora no es raro que me lo deje en el cuarto o en cualquier otro lado sin sentir esa ansiedad característica del “¿Me estaré perdiendo algo?”.
Gran parte de culpa la tiene la gestión de las notificaciones que hace el Apple Watch. En su día, fui un escéptico de ellas, pero una vez las he configurado a mi gusto creo que es una de sus grandes aportaciones a mi vida diaria. Eso y poder hacer cosas desde la muñeca sin tener que tocar el iPhone ni tenerlo cerca.
  

Siri en el Apple Watch es lo que siempre debería haber sido: un asistente virtual siempre a nuestro alcance
Siri es lo que convierte al Apple Watch de un buen producto a un gran dispositivo. Girar la muñeca, decir “Oye Siri” y poder enviar mensajes por iMessage, llamar por teléfono, crear un recordatorio cuando llegues a casa o poner la cuenta atrás. Todo mientras estás haciendo otras cosas y sin perderte en la inmensidad de tu iPhone. Siri es en el Apple Watch todo lo que nos prometieron el día de su lanzamiento con el iPhone 4S.
Sobre las apps, sabemos que a finales de año serán nativas y mejorarán su velocidad y utilidad. A día de hoy, de las 20 que probé en su momento sólo tengo instaladas 2: SoundHound y Slack. El resto siguen siendo lentas y con funcionalidades de dudosa aportación.
Para mí, el Apple Watch hace más cómoda mi vida. Es una de esas cosas sin las que podrías vivir perfectamente y no pasaría nada. Pero al igual que sucede con el mando a distancia del coche, el microondas o las cafeteras tipo Nespresso, una vez que los tienes es difícil volver atrás.

Vía: Applesfera 

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