Discos duros rellenos de helio, la nueva gran idea para aumentar el almacenamiento


Cada vez que los ingenieros desarrollan una nueva pieza de hardware, están luchando contra las leyes de la física. Ya estemos hablando de cuánto se puede miniaturizar el proceso de fabricación de un chip, o de cómo crear un flujo de aire en un ordenador; son problemas que se encuentran en el día a día y que necesitan soluciones innovadoras e inteligentes.


En los últimos años nos hemos encontrado con una especie de muro en el terreno de los discos duros, en particular en el aumento de densidad de los discos, un aumento que cada año que pasa es menor. Y es que estamos llegando al punto en el que las velocidades a las que pasa el aire por los cabezales son tan elevadas que provoca una resistencia demasiado alta. Hay que tener en cuenta que los cabezales no tocan el disco, sino que viajan a una distancia mínima de este. Al aumentar la velocidad a la que gira el disco (miles de revoluciones por minuto), el aire se comprime entre la superficie y el cabezal, aumentando la temperatura y la fricción con el aire.

Este es uno de los problemas que está haciendo que la cantidad de almacenamiento en una unidad no esté aumentando de manera espectacular en los últimos años. Sin embargo, la demanda de espacio es cada vez mayor, con cada vez mas datos e información generados cada año que pasa. Hasta ahora la única solución es comprar mas discos duros en vez de conseguir otros de mayor tamaño, pero HGST, una compañía perteneciente a Western Digital, cree haber encontrado la solución: el helio.

Así, HGST ha presentado los Ultrastar He6, discos duros de 6 TB de almacenamiento rellenos de helio. Este elemento cuenta con varias ventajas respecto al aire, la principal de ellas que la fricción producida no es tan alta al ser mas ligero. Gracias a esto Western Digital ha podido incluir mas platos, pasando de los cinco habituales a los siete, todo ello sin aumentar la altura del dispositivo. Por ahora estos siete platos dan lugar a 6 TB, pero es de esperar que en el futuro esta cifra siga subiendo.

Hasta ahora los discos duros convencionales se quedaron en 4 TB de capacidad. Puede que una diferencia de 2 TB no parezca mucho, pero en grandes escalas puede suponer una gran diferencia en la cantidad de dispositivos necesarios para guardar la misma cantidad de información. Menos dispositivos implica menos espacio usado y menos costes para guardarlos, unos costes que también bajan a la hora de mantenerlos a la temperatura ideal.

Ni que decir tiene que este tipo de discos duros no llegarán a nuestros ordenadores de mesa en el futuro cercano. En vez de eso, están orientados al uso por parte de grandes compañías, ya sea en granjas de servidores o en sistemas inmersos en líquido no conductivo (ya que están cerrados herméticamente).

Via: Omicrono

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