Mitos y verdades del 4G


Respondemos a las principales dudas sobre el 4G: consumo de batería, nuevos servicios derivados de esta red, anchos de banda utilizados, las posibilidades que deja abiertas para la emisión en streaming, etc.

 Consumo de batería

Una de las más extendidas dudas sobre el 4G es si consumirá más batería o no, apostando muchos porque sí. Sí y no, o mejor dicho, es algo relativo, y depende de la actitud del usuario a la hora de navegar, o en mayor grado, depende de qué tipo de contenidos esté consumiendo. El 4G consume más batería de por sí, pero aprovechando su mayor velocidad de carga y descarga de datos, podemos usar durante menos tiempo nuestro smartphone para realizar una misma tarea, ahorrando el consumo que supone el uso del procesador y sobre todo la pantalla.

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Ejemplo práctico: si tenemos un vídeo HD de 3 minutos que en 3G carga a saltos, quizás nos lleve 6 minutos verlo por completo. En cambio, si ese mismo vídeo HD de 3 minutos lo cargamos mediante 4G, no nos costará más tiempo verlo que esos 3 minutos, ahorrando 3 minutos de consumo de recursos y pantalla a nuestro terminal. En cualquier caso, hay demasiados factores que intervienen en este proceso. Especialmente la cobertura, que en determinados casos podrá incluso darnos más velocidad 3G que 4G, sobre todo hasta que se implante por completo; o la distancia al nodo, la saturación de la red en ese momento y lugar, etc.

Consumo de datos

Más que una de las dudas sobre el 4G, es posible que éste sea el mayor mito que lo envuelve. En algunos puntos existe la creencia de que el 4G consume muchos más datos por el mero hecho de ser 4G en lugar de 3G. Error. Los datos varían en función de los contenidos que veamos o descarguemos. El 4G únicamente aumenta la velocidad. Si accedemos a las mismas webs y vídeos, por ejemplo, desde ambas redes por separado, el consumo de datos será exactamente el mismo: el peso de esas webs y vídeos.

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Otra cuestión es que al cargarlo más rápido, queramos seguir navegando o tengamos más tiempo para acceder a otros contenidos. Volvemos al ejemplo del punto anterior: si tenemos diez minutos, y en 3G nos alcanza para cargar dos vídeos, veremos esos dos vídeos. Pero si tenemos esos mismos diez minutos, y estamos conectados desde 4G, el tiempo de carga será mucho más rápido, y quizás nos dé tiempo a ver cuatro vídeos. En ese caso, sí, consumiremos más datos, pero porque realmente hemos accedido a más contenidos. Nuevamente, el 4G aporta más velocidad, nuestra forma de consumir contenidos podrá cambiar en base a él, pero no consumirá más datos con un mismo patrón de conducta.

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La llegada del LTE permite posibilidades hasta ahora impensables. Por ejemplo, la transimisión en streaming de vídeo Full HD, así como su visionado. De hecho, esto mismo quiso demostrar Vodafone cuando presentó su 4G. Antonio Coimbra, su CEO, apareció ante los medios subido en un Segway con una cámara de vídeo montada, que transmitía a 1080p usando la red LTE. Una simple anécdota de lo que puede suponer el LTE. Si vamos a ejemplos concretos, podemos hablar de la retransmisión de grandes eventos sin el peligro de que la red se colapse y no podamos acceder al contenido. En Qualcomm ya hablan incluso de la posibilidad de que la final de la SuperBowl de 2014 sea transmitida así. En pocas palabras, el LTE permitirá un streaming con una calidad y una estabilidad que no conocemos a día de hoy, sin él.

Bandas empleadas

La CMT (Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones) autorizó tres anchos de banda en España para que fueran utilizados por la red 4G: 800 MHz, 1800 MHz y 2600 Mhz. Las dos últimas son las que ahora mismo se están usando o se van a usar de forma inminente en el caso de Vodafone y Orange. Sólo la de 1800 MHz en el caso de Yoigo. La otra banda es por la que las operadoras cuentan las horas que faltan para su liberalización: la de 800 MHz.

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Las dos anteriores funcionan bien en espacios abiertos, pero su alcance sigue siendo algo escaso y costoso para las operadoras, especialmente la de 2.600 MHz. La de 800 MHz es la que tiene una mejor (o simplemente, la única buena) penetración en interiores. El problema es que ahora misma esa banda la ocupa la TDT (televisión digital terrestre), y no se liberará hasta enero de 2014, tras pugnas para adelantar la fecha, inicialmente prevista un año más tarde. Una vez se libere, las operadoras telefónicas podrán usarla, y las televisiones tendrán que iniciar un proceso de reantenización para mover sus frecuencias. Hay una pugna aún mayor por eso, sobre todo por quién tendrá que pagar los 300 millones de euros que se espera que cueste el proceso. Pero eso es otra historia.

Servicios derivados

Cuando aún no teníamos acceso a la red 3G, era poco menos que impensable pensar que algunos servicios de éxito actuales triunfarían. Nadie pensaba que subiríamos cada día fotos a Instagram o a Facebook desde el móvil, y veríamos decenas, quizás cientos de ellas, en nuestros timeline. Ni tampoco que escucharíamos música en streaming desde Spotify con fluidez. O que viéramos vídeos también enstreaming, o que hiciésemos tethering para navegar con fluidez desde nuestro ordenador cuando no tenemos Wi-Fi.

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Hoy lo vemos con naturalidad. La misma naturalidad con la que usaremos ciertos servicios dentro de unos años que nazcan gracias a la implantación del 4G. Servicios que ahora no son viables o técnicamente posibles, y en un futuro sí lo serán. Muy probablemente, tengan que ver con el vídeo de alta calidad, o con los videojuegos, o permitan que la música que escuchamos en streaming sea en formato FLAC. Nuevas posibilidades que sólo llegarán cuando lo haya hecho -por completo- el 4G.

Via: Celularis

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