Samsung Pay y Android Pay, el empujón final que necesitaba Apple y su Apple Pay


Cuando Apple presentó Apple Pay en septiembre del año pasado, no fue la primera compañía tecnológica en intentar entrar en el incipiente mercado de los pagos móviles. Google lo había intentado con Google Wallet en mayo de 2011, una propuesta a la que su competidor de Cupertino tardaría en responder más de tres años.
Sobre el papel, Google Wallet era muy superior. Almacenaba tarjetas de crédito, débito, promocionales, de regalo y las llamadas “tarjetas de puntos”. Además, tenía el potencial de funcionar con cualquier teléfono de su plataforma móvil que incorporara un chip NFC, algo en lo que los fabricantes de Android también fueron pioneros.
Sin embargo, esta primera iniciativa de pagos móviles de Google pasó durante años sin pena ni gloria. Los bancos y los usuarios la han ignorado todo este tiempo. La conquista de la cartera digital parecía haber sufrido un revés irremediable, al menos hasta que Apple le dio la vuelta al concepto.
Las claves del éxito de Apple Pay
  
Ser el primero no importa, lo valioso es llegar con la solución adecuada
No tiene sentido ser el primero en llegar al mercado con una propuesta que nadie quiere o a nadie le interesa. Apple se sabe esta lección a la perfección, por eso se queda observando cómo otros competidores lo intentan antes que ellos, desgastándose en el proceso. Al mismo tiempo que desarrolla su propia idea, observa con atención los aciertos y meteduras de pata del resto.

Sin ninguna duda, Apple Pay es el ejemplo perfecto de este método. Como decíamos al principio, Google tuvo 4 años de ventaja en los que no consiguió resolver el rompecabezas de los pagos móviles. Sus errores se han convertido en las claves del éxito de Apple Pay:
• Lanzar una solución end-to-end que combina elementos de hardware, software y servicios bajo un mismo paraguas.

• Crear alianzas con todas las compañías involucradas: bancos, emisores de tarjetas y grandes comercios.

• Hablar el mismo idioma que sus socios al ofrecer un servicio a cambio de una comisión del 0,15% por transacción, no los datos de la compra tal como deseaba Google.

• Realizar un lanzamiento progresivo que no abrume a sus socios, limitando la disponibilidad de la plataforma a una generación nueva de iPhones y a un único país.

• Aprovechar la legislación de Estados Unidos que en octubre de 2015 obliga a los comercios a aceptar las tarjetas con chip. Esta ley hace que tengan que adaptar sus TPV a los nuevos tiempos, lo cual hace que sea el mejor momento para dar el salto a un TPV con NFC.

Gracias a esto, Apple creó una solución que ponía la experiencia de uso y al cliente por delante de sus propios intereses. Lo cual no evita que se vea beneficiado tanto directamente con la comisión, como indirectamente creando más adhesión a su plataforma. Los millones de iPhones vendidos y el arsenal de tarjetas de crédito ya archivadas en iTunes (800 millones sólo el año pasado) hicieron el resto.
Samsung Pay y Android Pay llegan a la zaga

  
Hemos tenido que esperar ocho meses a que los principales competidores de la compañía de la manzana respondieran con sus sistemas. Samsung Pay y Android Pay, este último presentado la semana pasada, no son muy originales en el nombre ni en su concepto.

En el caso de los coreanos, incorporan una novedad interesante como es la posibilidad de pagar con tarjetas que aún usan banda magnética. Aunque como hemos dicho antes, la actualización de los TPV de EEUU y del resto de países desarrollados volverán irrelevante esta característica en unos meses.TPV

  
Samsung Pay y Android Pay, aliados inesperados de Apple Pay
Ambos sistemas se apoyan en el camino abierto por Apple Pay, algo por lo que Tim Cook debería sentirse satisfecho. Gracias a que su compañía ha dado en el clavo, su sistema de pagos móviles está a punto de recibir el empujón definitivo que necesitaba. Conforme el sistema de Samsung se active este verano y Android M comience su lenta adopción entre el público, más usuarios demandarán pagar con ellos.
La costumbre es un arma muy poderosa. En cuanto podamos utilizar uno de estos sistemas en supermercados y grandes superficies, exigiremos hacer lo mismo en el pequeño comercio. Lo cual beneficia a los usuarios de todas las plataformas, iOS incluida.
A pesar de estas buenas noticias, la expansión internacional de Apple Pay va a paso de tortuga. Se espera que Canadá adopte este sistema a finales de este año y China también está entre los candidatos. Parece que, de momento, Europa no está en la siguiente oleada.

Vía: Applesfera 

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